En 1964, Potter Stewart, de la Corte Suprema de Justicia intentó definir lo que puede o no ser considerado obsceno bajo la ley de Estados Unidos. Al final determinó que no existía una definición, pero que cuando se hablaba de obscenidad “Sé lo que es obsceno cuando lo veo”.

Lo mismo pasa cuando tienes una mala racha en una mesa de poker. No sabrás qué es lo que va mal, pero sabrás que algo va mal. Hasta donde yo sé no hay una definición o criterio para discernir lo que es una “mala racha” porque significa algo diferente para cada uno. Para algunos jugadores, son 10 o 12 sesiones con pérdidas seguidas. Para otros, es perder doce flips en una sesión. Una “mala racha” depende de cada uno y de los criterios que use cada uno para saber cómo está jugando.

Sea cual sea la definición, el hecho es que todos pasamos por malas rachas. Lo que distingue a un jugador con éxito de aquellos que no lo soportan es cómo las llevan individualmente y cuánto sufren sus bancas cuando no tienen buenas manos. Para mí, una mala racha no significa tener unas pocas noches perdedoras o tener unos cuantos bad beats a lo largo de una sesión. Es varianza y es una parte inevitable del juego. En mi cabeza, una mala racha es algo más grande que ocurre durante períodos de tiempo más largos.

Si no estás seguro de si estás o no en una mala racha, comienza por retroceder y analizar tus resultados durante un tiempo estadístico decente. Si ves un patrón de pérdidas importante durante una serie de semanas o meses, es probable que tengas algún problema reseñable en tu juego. La clave para volver al buen camino es averiguar qué es lo que de hecho va mal.

Para muchos jugadores, las malas rachas son un círculo vicioso; sufren unas cuantas sesiones con pérdidas y entran en tilt, lo que los lleva a alterar su estilo de juego para conseguir que las cosas cambien pronto. Y de pronto empiezan a jugar mal, lo que les lleva a más sesiones perdedoras, la antesala de una espiral perdedora. Pierden porque tienen una mala racha y tienen una mala racha porque pierden, la pescadilla que se muerde la cola.

Si estudias tu juego y crees que estás jugando bien pero estás teniendo mala suerte, entonces puede que sea así. Los ases pierden contra pares más bajos. Los tríos se estampan contra colores, y en general las manos mueren en el river más a menudo de lo que piensas. Mi consejo en estas situaciones es alejarse del juego durante un tiempo. Tomarse un respiro, coger fuerzas, y volver a jugar cuando tengas la mente fresca y en orden, preparada para empezar a jugar de nuevo. Sin embargo, lo que no hay que hacer es empezar a cambiar tu forma de jugar para compensar esa mala suerte. Céntrate en los principios fundamentales, busca buenas manos en el preflop y intenta jugar el poker más sólido que puedas. Con el tiempo, la suerte siempre cambia.

Hagas lo que hagas, no subas de nivel para recuperar tus pérdidas. He visto a muchos jugadores estamparse en momentos como estos porque están demasiado centrados en intentar reconstruir sus bancas jugándosela en niveles más altos en vez de jugar al poker de forma inteligente y bajando de nivel. Piénsalo; si has estado perdiendo, lo normal es que estés jugando con un bankroll más pequeño que lo normal, lo cual significa que estarás arriesgando un porcentaje mayor de tus fondos restantes jugando en niveles más altos. Con un margen más pequeño a tus espaldas y más porcentaje de tu bankroll en riesgo, no te llevará mucho que las cosas vayan de mal a peor y a peor hasta que pierdas todo lo que tenías.

Por otra parte, bajando un nivel o dos, arriesgarás menos a corto plazo mientras intentas reconstruir tu banca. Está claro que los botes que vas a ganar no van a ser tan grandes como los de niveles más altos, pero sopesado contra las posibilidades de acabar en banca rota, es un mal menor. Lo que es más, bajando de nivel, solo tendré que jugar a niveles bajos durante un mes o dos para recuperar mis pérdidas mientras que si acabo en la banca rota después de subir de nivel, me llevaría un año o más recuperarme. Es un argumento muy persuasivo si valores tu tiempo de verdad.

No te puedo decir si estás en una mala racha o no, pero puedo decirte que el estado mental en el que te encuentres afectará a tu forma de jugar. Si te sientes bien, lo más probable es que juegues bien y si no es así, lo más probable es que no. Las soluciones drásticas son parte del juego y aprender a llevar estas adversidades que ocurren a corto plazo sin perder la confianza en ti mismo o tu banca harán que seas a la larga un jugador mejor.

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Cuando tienes la famosa “mala racha”
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