He jugado al poker por 23 años, y una de las cosas que puedo decir con mucho orgullo es que jamás pierdo la cabeza. De hecho, esto es cierto para muchos pros. En general, cuanto más experimentado es un pro, menos probable es que pierda la cabeza.

Pero el hecho de que tus oponentes no se den cuenta de que tú no pierdas la cabeza te da una de las ventajas más grandes en poker, poder pretender que has perdido la cabeza. Si acabas de sufrir un golpe grande, los otros jugadores en la mesa pueden creer que vas a entrar en el bote con una mano débil o intentar un farol porque no estás pensando claramente. Pero si lo que te llega es una mano fuerte en esta situación, necesitas reconocer como te ven los demás y adaptarte.

Recientemente, estaba jugando un torneo de No-Limit Hold ’em y bastante temprano levanté KK. Fui a la guerra con ellos y que te parece, perdí el bote contra alguien que tenía J-8.

En la mano siguiente con las 20/40 y mi estaca bajo el promedio de 2.700, yo estaba en la ciega grande con par de tres en la manga. Cuatro jugadores cojearon, la ciega pequeña se fue al mazo y yo pasé. El flop llegó con A-2-3, dándome un set medio. Yo pasé y todos los demás pasaron también y luego el botón hizo una apuesta de 140 en un bote de 220. Yo me tomé mi tiempo y hice una apuesta suave, todos los demás tiraron las cartas.

El turn fue una carta sin consecuencias, un diez. Yo pasé nuevamente y el botón apostó 300 en un bode de 500. Aquí es cuando entré en mi plan de pretender perder la cabeza. Estaba convencida de que mi mano era buena, ya que la única mano que podría ganarme era un par de Ases (con los cuales él hubiera subido la apuesta entes del flop), par de 10s (con los cuales él hubiera subido la apuesta antes del flop), o 4-5. Si él ligara las nuts de escalera, eso sería sólo mala suerte para mí, pero siendo realista yo creo que mi mano era la mejor. Entonces lo que hice fue empujar una subida grande, pero no con todas mis fichas. Subí a 1.900, dejando 625 detrás.

Estaba intentando meterme en su cabeza y confundirlo, porque sabía que él pensaba que yo había perdido la cabeza y no tenía una mano buena. Subí lo subí lo suficiente para que pareciera que intentaba robarme el bote, pero sin ir all-in, esperando que diera la impresión de que estaba ahorrando fichas en caso de que él me pagara el “farol”.

Inmediatamente me hizo una re-subida por mis últimas 625 fichas, yo pagué, y resultó que él tenía K-2. La única escusa posible para que el pensara que el par de  era bueno en ese momento era que pensara que yo había perdido la cabeza e intentaba robar las ciegas.

Si él me conociera, hubiera sabido que yo no pierdo la cabeza. Hubiera sabido que no dejo que mis emociones dicten mis actos.

Pero no todo el mundo que juegue en tu contra va a entender como leerte, así que si puedes interpretar bien como es que ellos creen que tú estás jugando, puedes utilizarlo para tu ventaja y llevarte sus fichas.

Por Esther Rossi

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Aunque no lo creas: Fingir perder la cabeza no es malo
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