Pese a que nadie contaba con una gran mano desde el inicio, las cartas comunitarias hicieron que los tres jugadores llegaran con total fe al river que, inesperadamente, cambió todo.

Kallakis, Flanders y O’Dea pagaron para ver el flop, teniendo cartas bajas en la mano y uno de ellos (O’Dea) con un par, pero solo 3-3.

No obstante, las cartas comunitarias fueron beneficiosas para los tres jugadores, ya que uno consiguió escala, otro color y el restante un trío de 3.

Sin haber All In de por medio, comenzó el juego psicológico entre los tres jugadores, quienes no dudaron en hacer raise o call cada vez que se presentaba la oportunidad, así hasta llegar al river.

Pero la última carta comunitaria cambió todo el panorama, dejando un ganador absoluto, un perdedor y alguien que, pese a su buen juego, logró escapar a tiempo.