El ecuatoriano contaba con una gran mano, pero intuyó que ésta no era suficiente para quedarse con la victoria.

Saber cuando foldear es una de las cualidades que hace grandes a los jugadores de poker, incluso cuando la mano con la que se cuente sea demasiado tentadora para seguir en juego.

Carlos Mortensen llegó a un mano a mano con Jorn Walthaus en el WSOP 2015, teniendo K-K y con un flop que lo hacía suponer tener los pares más altos de la mesa.

No obstante, los constantes raises de su rival lo hicieron dudar y, luego del river, el ecuatoriano debió tomar la acertada, pero difícil decisión de foldear.

Claro que esto ocurrió no sin antes consumir todo el tiempo estipulado por el evento para que decidiera qué hacer y luego pedirle a Walthaus que mostrara sus cartas tras el fold.