Nombre: Claudio Moya
Edad: 45 años
Profesión: Empresario
Estado Civil: Casado
Hijos: Tres mujeres de 18, 12 y 8 años
Procedencia: Nascido y criado en Punta Arenas, vive en Santiago desde hace 20 años
Residencia: Una parcela en Malloco, a 30 km de Santiago
Logros en poker: En línea: Ninguno, ya que no juega
En vivo: 5° lugar en el Master de Antofagasta 2009 y 9° en 2010
9° en casino Atlantic (Perú) y 1° lugar hace un par de semanas

Toda gran historia tiene ese no sé qué de grandeza. Esa sensación de que tenemos todas las de perder, pero terminamos ganando. Tal como Karate Kid, Rocky y no sé cuantas películas más, el ganar a pesar de todo es siempre algo atractivo. La historia de Claudio en el casino Atlantic de Lima tiene mucho de eso, ya que teniendo todas las de perder, terminó superando todo y llevándose US$85.000.

“Llevo sólo dos años jugando”, me dice. Al ver la lista de sus logros, le señalé que es su primera gran victoria, por lo cual él, muy emocionado, me responde: “es que la verdad es que aún no termino de disfrutarlo. Es que pasaron muchas cosas anecdóticas que lo hacen tener un sabor muy especial”. Disfrutaba tanto su propio cuento que ni siquiera tuve que indagar mucho, ya que él mismo contaba cada detalle, muy emocionado.

Claudio Moya: Trataré de resumirlo de alguna forma. Resulta que el día miércoles de la semana anterior fui al raider de Viña y allá mi amigo Jorge ya me había invitado y le había dicho que no pensaba ir, ya que la semana anterior ya habíamos viajado a Mendoza a un torneo. Pero un amigo mío, me insistió en que fuéramos y me terminó convenciendo.

Compramos los pasajes y viajamos el miércoles por la mañana para jugar satélites clasificatorios y gané 3 de ellos, juntando un pozo de US$2.350. El jueves llegó otro amigo mío, Aurel Bogdan,, por lo cual los tres compartimos todo el tiempo y lo pasamos espectacular. 

Empezando el torneo, la primera mano que me llegó fue par de Q, pero con tal mala suerte que me estrellé contra un par de K y tuve que hacer la recompra doble después de la primera mano. De ahí empecé a enficharme, pero nuevamente me fui all in con un par de K, sólo que ahora me encontré con un A K; reventó de primera el A y tuve que hacer la segunda y ultima recompra. No me entraba nada de juego y me iban comiendo las ciegas. De las 25.000 fichas, sólo me quedaban 16.000 y con eso empecé de a poco a remontar. Lo bueno fue que al término del primer día quedábamos 68 y los tres seguíamos en juego. Al siguiente día teníamos que quedar 20 para la final del domingo y de nuevo entramos los tres, cosa que nos tenía muy unidos y contentos. 

El domingo, ya en las dos mesas finales, un amigo se fue eliminado en el lugar 17. Pero eso le permitió jugar el torneo de segunda chance, el cual, no sé si tú sabes, lo ganó. La gente no sabe mucho de este logro porque quizás mi victoria haya opacado el triunfo del de segunda chance de mi amigo. 

Yo y Aurel pasamos a la mesa final y Aurel tenía más fichas que yo, pero se fue en noveno lugar. Cuando quedamos sólo cinco en la mesa, ofrecí arreglar con los cinco para que nos dividiéramos el premio, pero hubo uno que que se opuso. Le dicen Suso y es de los Abuad, familia de los dueños del casino. Como no quiso arreglar, le dije que de ahí en adelante, como llegáramos, no quería arreglo alguno. Seguimos jugando y, cuando él eliminó al quinto, se paró de la mesa y me dijo: "Ahora voy por ti, chileno". Eso me dolió, ya que yo soy muy chileno y quiero mucho a mi país. Le contesté: “te voy a estar esperando”. Él eliminó al cuarto y al tercero y, lógicamente, se enfichó de una manera que ni te explico. De los tres, yo era el que menos fichas tenía. Un americano estaba en el segundo lugar y luego Suso, que estaba enfichado hasta los ojos. 

No veía por donde dar vuelta el resultado que era inminente. Sabía que mi única oportunidad era eliminar al americano, cosa que logré hacer en dos manos que también fueron increíbles: me toca A y 4 de distinto palo (yo con la ciega menor y el gringo con la mayor). Suso foldea, yo completo y el gringo me manda all-in. Iba a foldear la mano, pero pensé que ya no tenía fichas para aguantar mucho en las ciegas, así que se me ocurre decirle: “seguro que no traes par, pero debes traer cartas grandes”, a lo que él me contesta: “desde luego”. En ese momento se me ocuurió mostrarle el A. Le vi la cara de preocupación, así que decidí pagarle. Él traía K Q de picas y en el flop le pegué al A y le volé más de mitad de las fichas. En la mano siguiente, le volé las que le quedaban. 

Cuando sólo quedamos yo y Suso, él tenía el 80% de las fichas. Pero jugué ganas y garra y eso jugó a mi favor y logré dar vuelta la balanza y ganar. Después de ganar, ya eran las 5:15 de la mañana y supuestamente viajábamos a Chile a las 7. Sólo nos tomamos las fotos de rigor, recibimos el trofeo y nos fuimos corriendo al hotel, metimos todo como estaba en las maletas y salimos corriendo al aeropuerto para no perder el avión.

Pero sabes que traerme el trofeo a Chile, para mí, fue más importante que el premio de US$85.000 que tuve que dejar allá. Lo que también me dejó muy feliz fue que, de los tres que fuimos juntos, mi amigo ganó el de segunda chance y yo y Aurel nos metimos en mesa final. Creo que el nivel nuestro poker aquí en Chile es bastante bueno, ya que en este torneo habían españoles, americanos, italianos, argentinos, muchos venezolanos, colombianos y ecuatorianos principalmente. Y eso es todo, creo. Espero no haberte aburrido, pero cada vez que cuento la historia vibro como que hubiese sido ayer.

PokerChile: ¿Y por qué el premio se quedó en Perú?
CM: Porque salimos muy apurados y no hubo tiempo para hacer los trámites. Pero la gente del casino es gente muy seria. Me han estado llamando, muy preocupados, para saber qué hacen con el dinero.

PC: ¿Y cuándo esperas ir a buscarlo? ¿Para el próximo torneo?

CM: Me llamó Jorge, que es el administrador del casino, y me dijo que quería saber si yo podría viajar la segunda o tercera semana de Junio, ya que quería organizar un nuevo torneo con entrada de US$500 y recompras de US$1.000. Lo que sí me traje fue el trofeo, que tiene un sabor muy especial.

PC: Claro que sí. Ahora, cuéntanos un poco la reacción de Suso al ver que perdió toda ventaja, luego de alardear tanto. Cómo fue su reacción al ver que un chileno se llevaba un trofeo.

CM: La verdad que fue lo mejor y por eso este triunfo tiene un sabor como especial. Todo el mundo lo daba como ganador fijo y, a parte, contaba con todo el mundo a su favor. Yo sólo tenía el apoyo de mi amigo peruano, de Aurel y de Amos, pero creo que se comportó muy groseramente cuando me dijo “ahora voy por ti chileno”… Cuando le fui quitando las fichas, lo sentí cada vez más disminuido, ya que no podía salvar ni sus ciegas. Creo que, en un momento, se sintió que estaba quedando en ridículo, ya que cuando quedamos los dos él estaba enfichado completo y creo que no soportó la humillación. Para él fue mucho el haber sido tan grosero y que después el chileno le haya dado vuelta la posición. Creo que eso lo mató. 

En un momento, cuando lo tenía dominado y yo tenía mís de 2 tercios de las fichas y veía que ya no faltaba nada, me pregunta si me parece que nos detengamos por un momento a fumar un cigarrillo. Nunca lo vi fumar en todo el torneo, pero le dije que no había problema. Ahí se juntaron a conversar con los organizadores del torneo y me vinieron a ofrecer que repartiéramos el premio, pero yo no quise. Vino mucha gente a insistir en que lo hiciéramos y la verdad es que, como la gente del casino se portó maravillosa, finalmente accedí. 

Pero luego vinieron a pedirme, según ellos, el último favor, que era que me trajeran el segundo lugar, ya que por marketing, al casino le servía que el primer lugar quedara en Lima, argumentando que ya todos sabían que yo había ganado, pero yo me opuse tajantemente. Vino mucha gente a pedírmelo muy amablemente, pero siempre me negué. Yo soñaba sólo con traerme el primer lugar. Entonces, para no seguir recibiendo mas presiones, me senté en la mesa a seguir jugando. Suso no quería volver, pero luego de que yo le insistiera tanto, Suso se acercó a mí y me dijo que me quedara con el primer lugar, ya que ya no quería seguir jugando. 

No sabes la satisfacción que sentí en ese momento. Ahí acabó todo. Fue un viaje redondo
para todos nosotros.

PC: Qué bueno. De verdad te felicito por este gran logro y por dejar tan bien parada la imagen de Chile en el exterior (y que no hayas accedido a recibir el segundo lugar)…

CM: Eso descuida. Era intransable.

PC: Gracias por la entrevista y espero que podamos tener otra en el futuro cercano, luego de otro gran triunfo que tengas.