Esta es la fabulosa historia de Evelio Alderdice, ciudadano del condado de Michigan con nombre y apellido, que forma parte de la historia del poker desde noviembre de 2007 cuando entró sumamente ebrio a la Poker Room del Grand en Estados Unidos.

El director de sala, los crupieres y jugadores allí presentes confirmaron al sitio Partytimepoker.com que un jugador había entrado en su establecimiento realmente ebrio y que ciertamente desde un comienzo parecía como si “estuviese teniendo dificultades para distinguir el poker en vivo del poker online”.

El borracho, identificado por el personal del casino como un turista de Michigan llamado Evelio Alderdice, ya empezó a mostrar un compartimiento extraño desde el primer instante “pidiendo a los jugadores que parasen de esconder sus números”, refiriéndose a los números que se ven en la mesa online, pilas, apuestas…

En ese punto, uno ya se pregunta cómo es posible que lo dejen seguir jugando. En medio del barullo que provocaban sus primeros comentarios, Alderdice comentó “yo debo poder ver sus números, el número de fichas de sus stacks, ¡las están escondiendo! ¡Camarerooo!”.

Los jugadores presentes en el Casino Grand no podían dar crédito a lo que estaban viendo. Uno de ellos, Justin Lowry, explicaba que Evelio desapareció y cuando volvió a la sala “empezó a gritar muy fuerte que había dejado marcado el click antes de irse al baño y que por eso debería haber sido repartido”. El propio Lowry concluía que “la gota que colmó el vaso fue cuando dijo algo sobre tener un banco de tiempo y que se podría mear en menos de 2 minutos. Entonces es cuando me di cuenta de que realmente pensaba que ¡estaba jugando online!

A medida que la tarde se consumía con Evelio completando la actuación más bochornosa de su existencia, el borrachín todavía tuvo tiempo para dejar alguna perla más: “El hombre se quejó de que no había botones en la mesa de –pasar cualquier apuesta- apostar cualquiera- o –ausente próxima mano-“ y lo que es todavía mucho más delirante: se mostró contrariado y llegó a reclamar al croupier “que las fichas no se movieran por sí mismas al centro de la mesa cuando se realizaban apuestas”.

Según los presentes, Alderdice daba contínuos paseos hasta la jaula para ver cuánto dinero le quedaba en su cuenta. Sorprende que no lo echara desde un principio.

“Por un lado, me sentía mal por ese tío”, concluía Mike Hutton, habitual del casino “pero por otro lado era muy gracioso”. “¡Era increíble verlo apretando la mesa como si hubiese botones, hablando solo a gritos y sorprendiéndose cuando se daba cuenta de que oía a todo el mundo!”.

“Yo mismo he estado algo borracho en una mesa de poker”, continuaba Hutton, “y a veces he llegado a dudar acerca de qué modalidad exactamente estaba jugando, si tenía o no límite o, incluso, si era o no un torneo… pero nunca había visto a nadie en una mesa en vivo intentar intencionadamente de desactivar la protección que te impide echar un all-in”.

Fuente: NoticiasPoker.es

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Bernardo Domingues

Editor Periodístico PokerChile.

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