No debe ser agradable que tu divorcio sea tema de noticia. Y menos cuando éste no solo revela detalles de tu vida privada romántica y, sobretodo, financiera… sobretodo aquellos detallitos que no quieres que el público sepa.

 

Por ejemplo, hace poco supimos la poca rigurosidad con la que Full Tilt le prestaba dinero a sus pros, incluyendo a Phil Ivey. Con soltura sacaban millones de dólares prometiendo pagar luego. Con razón muchos de ellos se encontraban endeudados con el sitio luego del Black Friday. Hasta donde se sabe, Ivey nunca pagó lo debido.

 

Un detallito en especial que Ivey no quería hacer público era su relación real con el sitio: se supo, también debido al divorcio, que tenía participaciones en FTP, lo que lo convierte en uno de los propietarios de la sala. Eso lo sacaba de su posición inicial de víctima de las circunstancias…

 

Y ojalá fuera todo lo revelado. Los abogados de la ex-mujer de Ivey solicitaron antes de fin de año información sobre cuanto recibía por sus acciones en FTP “para comprobar que en el divorcio su mujer recibía un trato justo”. La pobrecita tiene que comer, ¿no?

 

El arreglo incluía un pago de US$180.000 mensuales a Luciaetta en concepto de manutención. Este pago venía del dinero que Ivey cobraba mensualmente de FTP y se cortó tras el Black Friday.

 

Los papeles que ha recogido el juzgado demuestran que Ivey cobraba US$920.000 mensuales, de los cuales US$740.000 se los quedaba el jugador y la señora Ivey no podía dejar tanto dinero en el bolsillo de su ex…

 

La relevancia de la cantidad hecha pública es la constatación en cifras de los desmesurados beneficios repartidos durante un periodo de tiempo en que FTP no tenía medios para procesar los depósitos de los jugadores estadounidenses, pese a lo cual se les acreditaba en el cajero de la sala.

 

Esta práctica creó un agujero contable de más de US$100 millones en las arcas de Full Tilt que precipitó las dificultades para hacer frente a los pagos tras el Black Friday.