Alex Manzano triunfó en el mayor LAPT realizado hasta entonces y Nicolás Fierro alcanzaba el Día 7 del Main Event de la WSOP. Dos actuaciones que cambiaron para siempre las expectativas del póker chileno.
Antes de 2011, el póker chileno ya había comenzado a crecer. Existían circuitos nacionales, comunidades online y una generación que viajaba regularmente para competir en Latinoamérica y Las Vegas. Sin embargo, todavía faltaba una demostración contundente de que los representantes nacionales podían luchar de igual a igual contra los mejores jugadores del continente y del mundo.
Esa confirmación llegó en 2011.
En apenas cinco meses, Alex Manzano ganó el torneo más multitudinario que había celebrado el Latin American Poker Tour hasta aquel momento y Nicolás “PKaiser” Fierro protagonizó la mejor actuación chilena de la historia en el Main Event de la World Series of Poker.
No fueron resultados aislados. Ambos hitos reflejaron la maduración de una escena que llevaba años desarrollándose y que comenzaba a perder el miedo a los grandes escenarios.
Alex Manzano conquista São Paulo
La primera gran celebración llegó en febrero. El LAPT comenzaba su cuarta temporada en São Paulo con un Main Event de R$5.000 de entrada, 536 participantes y un pozo de R$2.391.630.
Brasil representaba aproximadamente el 60% del field y colocó a cinco jugadores en la mesa final. Todo parecía preparado para la primera victoria de un representante local dentro del circuito, pero Alex Manzano tenía otros planes.
El chileno avanzó hasta la definición y comenzó el heads-up con 6,8 millones de fichas contra los 3,9 millones del brasileño João “Bauer” Neto. Después de una pausa de 75 minutos, el torneo se resolvió en apenas tres manos.
Manzano se quedó con el título, el trofeo y un premio de R$615.840, cifra equivalente entonces a unos US$369.000. Además de ser el resultado más importante de su carrera hasta ese momento, fue la mayor victoria conseguida por un chileno en un torneo presencial.
La imagen tenía un simbolismo especial: un jugador nacional celebrando prácticamente como visitante ante un público que esperaba la consagración brasileña.
Chile acababa de conquistar el mayor LAPT disputado hasta entonces.
El turno de “PKaiser” en Las Vegas
Cuando la comunidad todavía celebraba el título de Manzano, Nicolás Fierro comenzó una carrera extraordinaria en el torneo más importante del mundo.
El Main Event de la WSOP 2011 reunió a 6.865 participantes en Las Vegas. Cada uno pagó US$10.000 para perseguir el brazalete de campeón mundial y un primer premio de US$8,7 millones.
Fierro sobrevivió una jornada tras otra mientras el field se reducía. Superó la burbuja, avanzó durante seis días y consiguió algo que ningún representante nacional había logrado hasta el momento: instalarse en el Día 7 del Main Event.
Solamente quedaban 57 jugadores.
“PKaiser” comenzaba aquella jornada en el puesto 20 del conteo, con 3,8 millones de fichas. En su mesa lo esperaban figuras como Ben Lamb, quien posteriormente terminaría tercero y sería elegido Jugador del Año de la WSOP, y Eoghan O’Dea, futuro integrante de los November Nine.
El sueño de alcanzar la mesa final terminó finalmente en el puesto 34. Fierro recibió US$242.636 y estableció la mejor clasificación chilena en la historia del Main Event, una marca que todavía ocupa un lugar central dentro de los grandes resultados del país.
No hubo brazalete, pero el mensaje fue igualmente potente: un jugador formado en Chile podía sobrevivir siete días en el campeonato mundial y competir hasta las últimas instancias.
Mucho más que dos jugadores
Hablar de la generación dorada de 2011 no significa recordar exclusivamente a Manzano y Fierro.
Alrededor de ellos crecía una comunidad compuesta por jugadores como Amos Ben, Sebastián “Conejo” Ruiz, Rodrigo Quezada y varias figuras que comenzaban a representar regularmente al país. Los foros, las escuelas, las ligas online y los torneos clasificatorios permitían compartir conocimientos y generar oportunidades para viajar.
El circuito nacional también experimentaba una expansión considerable. La Gran Final del Enjoy Poker Series de 2011 convocó a 300 jugadores y registró 156 recompras, formando un pozo de $132.987.000. PokerChile lo describió entonces como el torneo de organización nacional más grande realizado hasta ese momento.
Los casinos estaban llenando sus salones, las transmisiones acercaban las mesas a familiares y aficionados, y los nombres chilenos comenzaban a aparecer con mayor frecuencia en las coberturas internacionales.
Era la transición entre una comunidad entusiasta y una escena competitiva capaz de producir profesionales de nivel mundial.
Foto portada: Alex Manzano (C ELOY CABACAS).
