En los salones de prestigiosas universidades de EE.UU., como Stanford, Cornell y Carnegie Mellon, numerosos estudiantes se reúnen periódicamente para participar de una actividad que busca mejorar sus futuras habilidades profesionales y personales. No son debates ni exigentes grupos académicos, sino que de 18 clubes de la Sociedad Global de Pensamiento Estratégico del Póquer, fundada en Harvard y que busca resaltar los beneficios de este popular juego en el desarrollo de talentos como el cálculo, hasta la capacidad de análisis y la sociabilidad.
“El póquer involucra matemáticas, planificación y estrategia, sofisticados procesos mentales que estimulan la producción de más neuronas. Es un pasatiempo que siempre involucra complejidad, porque participan personas con distintas capacidades, ante lo cual las estrategias deben variar”, dice Paul D. Nussbaum, experto en Alzheimer de la U. de Pittsburgh. De hecho, tanto los estudios como las experiencias de los mismos jugadores muestran que las ventajas del póquer van más allá de ganar dinero.
HABILIDADES MENTALES
Una investigación de la U. de Nottingham Trent (Reino Unido) analizó jugadores de póquer para determinar qué habilidades desarrollaban y cómo se podrían aplicar a la vida diaria, destacó la capacidad de autocontrol, ya que “la habilidad de actuar con cabeza fría en momentos adversos es crítica en el juego”. Dicha habilidad, indican los autores, es clave en ambientes laborales como herramienta para enfrentar el estrés y manejar equipos de trabajo.
Rock Howard, un asiduo jugador de EE.UU., confirma esta percepción, señalando que la paciencia es clave. “Debes aprender a controlar tu ira, porque el póquer suele frustrarte y los que se enojan pierden. Con este juego aprendí a manejar mi furia al conducir y en cientos de otras situaciones, el póquer ha extendido mi vida varios años, al reducir el estrés”, indicó a Dallas Morning News.
En el plano cognitivo, los expertos británicos también detectaron el rol del póquer en la estimulación del poder de análisis y estrategia, pues a lo largo del juego las personas alteran sus planes a las diferentes combinaciones de cartas. “Los buenos jugadores aprenden a evitar que las cartas los frustren y a no pelear batallas que no pueden ganar. Existen claros paralelos con los ambientes de trabajo o de la vida diaria”, dicen los autores.
El manejo de recursos, la evaluación de riesgos y el establecimiento de objetivos y los medios necesarios para conseguirlos también se ven estimulados por el juego, lo que puede aprovecharse para escenarios como elegir una carrera, manejar una relación personal o decidir sobre la economía hogareña. Según análisis del doctor Alan N. Schoonmaker, publicados en su libro “El póquer es bueno para usted”, el “primer paso para resolver problemas del póquer o la vida real es reunir la información correcta. Cada jugador de póquer ha pasado por alto alguna señal, incluyendo algunas bastante obvias, lo que los lleva a pensar ‘¿Cómo pude ser tan estúpido?’. Existen pocas formas más efectivas de mejorar la concentración”.
