Le dejamos una mano en que la mente le ganó a tentación.
Muchas veces se piensa que el póker es un juego de suerte nada más, sin embargo, la mano entre el rumano Dany Parlafes y el búlgaro Ognyan Dimov, demostró todo lo contrario.
Parlafes tuvo que pensar y reflejar todos sus entrenamientos mentales para saber que podría tener su rival para vencerlo, algo muy parecido a lo que hacer un tenista, un ajedrecistas o un arquero esperando que le pateen un penal. Dimov hizo todo lo posible para no demostrar nada, no obstante, el rumano demostró de que está hecho:
