Un error muy común, que se lee mucho en foros, principalmente, es que preguntan, por ejemplo: ¿Cómo tengo que jugar mis A-A? ¿O qué hago si subí con A-K y me resuben? Así se intenta obtener una respuesta general a algo que es en realidad muy particular.
Cada mano que jugamos, por más que las mismas cartas estén involucradas, es totalmente distinta.
Infinidad de factores cuentan para hacer de cada una un universo distinto. Para saber cómo tenemos que actuar en cada oportunidad, debemos tener en cuenta no sólo nuestras cartas y el rango en el que hayamos puesto al oponente, sino también los stacks de ambos, el perfil del jugador al que nos enfrentamos, nuestra imagen en la mesa, el momento del torneo en que nos encontremos, etc.
Por estas razones es que no podemos generalizar. Debemos jugar siguiendo alguna estrategia, pero no podemos aplicarla al pie de la letra sin pensar por nosotros mismos, sin evaluar cada mano por separado teniendo en cuenta todas las cosas que influyen en la misma.
Por más que según las probabilidades existan porcentajes de victoria de unas cartas sobre otras que nos sirven de guía y que son siempre iguales preflop, nadie puede asegurarse la victoria simplemente por tener las mejores cartas. En definitiva, esto es lo que hace del poker un juego apasionante para quienes lo practicamos: nunca nada está dicho y en la habilidad que tengamos para adaptarnos a cada situación particular estará la clave de nuestro éxito o de nuestro fracaso.
Cuando hablo de fracaso y éxito para considerar nuestros resultados, siempre debemos tener en cuenta que ellos deben ser estimados en el largo plazo, y que una mano particular puede ser jugada inmejorablemente y el resultado ser catastrófico, como viceversa podemos jugar pésimamente y encontrarnos con un river milagroso que nos dé la victoria.
Lo importante es que, en cada mano que juguemos, nosotros ponderemos la mayor cantidad de variables que se desenvuelven alrededor de ella para, de esta forma, ir ajustando nuestra estrategia a las situaciones particulares. Esto nos permitirá tomar decisiones calificadas ante variantes complejas, haciendo de nuestros resultados un éxito en el largo plazo.
¿Juegas distinto una misma mano, o siempre igual?
