YouTube se ha convertido, como Red Social, en el peor enemigo del póker. Lo que antes era la ventana más popular para difuundir contenido, hoy tenemos sanciones y canales cerrados. El algoritmo decide quién sigue y quién no, convirtiendo cada video en un peligro nuevo.

Desde el año pasado, la cantidad de creadores de contenido ha bajado muchísimo. Muchos streamers han recibido advertencias por error y otros, como los organizadores de la Triton en Jeju o el conocido Spraggy, han visto cómo sus transmisiones se cortaban de la nada.

El problema es que sancionan y no tenemos derecho a que un humano revise el caso. Ante esto, la solución que empieza a sonar con fuerza es la vía legal. Los creadores más grandes están pensando en unirse para demandar a YouTube. Si no hay personas reales revisando el contenido, deberán enfrentarse en tribunales.

FUENTE: NOWALLIN.COM